Si estás pagando un 30,4% de Impuesto Global Complementario (IGC), es probable que te hayas preguntado: ¿Me conviene seguir facturando como persona natural o debería hacerlo como empresa? Esta es una decisión que puede afectar considerablemente tu carga tributaria y la rentabilidad de tu negocio. Pero no te preocupes, en Bravo Consultora estamos aquí para aclararte el panorama.
Tomar esta decisión no es tan simple como decir «las empresas pagan menos impuestos». Hay varios factores que debes considerar antes de optar por una estructura empresarial. En este artículo, te explicaremos las ventajas y desventajas de cada opción, para que puedas elegir la mejor alternativa según tu situación.
¿Qué significa estar en el tramo del 30,4% del IGC?
El Impuesto Global Complementario es un tributo progresivo que grava las rentas de las personas naturales en Chile. Dependiendo de tus ingresos anuales, puedes estar en un tramo impositivo que va desde el 0% hasta el 40%. Si estás en el tramo del 30,4%, significa que tus ingresos anuales superan aproximadamente los $45.000.000 CLP.
Sin embargo, esto no significa que pagues un 30,4% sobre todo tu ingreso. Se aplica progresivamente a los distintos tramos de tu renta. Pero si ya estás en este nivel, probablemente sientas que tus impuestos se están llevando una parte importante de tus ganancias.
Facturar como persona natural: ¿Cuándo es conveniente?
Muchos emprendedores comienzan facturando como persona natural porque es el camino más rápido y sencillo. Pero, ¿hasta cuándo es conveniente seguir haciéndolo?
Ventajas de facturar como persona natural
- Menos trámites administrativos: No necesitas constituir una sociedad ni llevar contabilidad completa.
- No hay costos de formalización: Crear una empresa puede implicar gastos adicionales, como honorarios de contadores y notarías.
- Acceso directo a las ganancias: Todo lo que facturas es tuyo y puedes disponer de ello sin restricciones.
Desventajas de facturar como persona natural
- Altos impuestos en tramos elevados: Si estás en el tramo del 30,4%, podrías terminar pagando más impuestos que una empresa.
- Menor posibilidad de deducir gastos: Solo algunos gastos pueden rebajar tu base imponible.
- No separas tu patrimonio personal del del negocio: En caso de problemas financieros, podrían afectar directamente tus bienes personales.
Facturar como empresa: ¿Cuándo conviene dar el paso?
Constituir una empresa puede ser una estrategia tributaria inteligente, pero no siempre es la mejor opción. Analicemos sus beneficios y desventajas.
Ventajas de facturar como empresa
- Tasa de impuestos más baja: Las empresas están sujetas al Impuesto de Primera Categoría (25%), que es menor que el 30,4% que pagas como persona natural.
- Mayor deducción de gastos: Puedes descontar gastos operacionales, sueldos, insumos, arriendo de oficinas, entre otros.
- Protección patrimonial: Si creas una sociedad de responsabilidad limitada, tu patrimonio personal estará separado del de la empresa.
- Acceso a créditos y beneficios tributarios: Muchas instituciones financieras prefieren trabajar con empresas y hay incentivos tributarios exclusivos para sociedades.
Desventajas de facturar como empresa
- Costos administrativos: Necesitarás llevar contabilidad mensual y contratar un contador para pyme.
- Tributación diferida: Aunque el impuesto de la empresa es menor, si deseas retirar utilidades, podrías pagar impuestos adicionales.
- Más regulaciones y obligaciones: Tendrás que cumplir con obligaciones contables y tributarias más exigentes.
¿Cuándo es mejor cambiar a empresa?
Si te identificas con alguna de estas situaciones, es un buen momento para evaluar la transición a empresa:
- Tus ingresos anuales superan los $45.000.000 CLP.
- Tienes gastos operacionales considerables que podrías descontar.
- Quieres reinvertir utilidades en el negocio.
- Buscas proteger tu patrimonio personal.
- Necesitas acceso a financiamiento o inversionistas.
Si cumples con al menos dos de estos puntos, podría ser recomendable cambiar a una estructura empresarial.
Conclusión: ¿Qué opción te conviene?
No existe una respuesta universal. Si tus ingresos son altos y quieres optimizar tu carga tributaria, facturar como empresa podría ser una mejor opción. Pero si estás comenzando o prefieres simplicidad, seguir como persona natural podría ser más conveniente.
En Bravo Consultora podemos ayudarte a evaluar tu caso específico y tomar la mejor decisión. Contamos con expertos en asesoría contable, regularización de impuestos y cumplimiento tributario. Si estás considerando cambiar tu estructura tributaria, contáctanos y juntos encontraremos la mejor estrategia para optimizar tu negocio y reducir impuestos de manera legal.
¡Hablemos!
